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martes, 22 de febrero de 2011

El sujeto del discurso didáctico

Una epistemología de la didáctica, tiene como tarea, el análisis del carácter del sujeto al que se refiere y al que se dirige el teórico de la didáctica. Además ofrecerá la interpretación de su alcance y de sus límites. Por tanto podrá justificar la relación que se establece entre el discurso y el actor pedagógico (docente).
Las transformaciones conceptuales, las condiciones de la relación objetividad (filosófica? científica? práctica?) subjetividad (cultural? social? individual?) seguramente debieron sufrir un fuerte cambio con el paso del tiempo.
Algunos autores hacen una reflexión crítica acerca de la visión del docente pensado en cierto grado de generalidad desde la perspectiva de la relación teoría-praxis, es decir, asocian teoría y acción; el dualismo propio del positivismo y, sujeto-objeto.

El carácter esencial de la didáctica es el compromiso con una teoría referida a la praxis pedagógica y la concepción acerca del sujeto, su relación con el objeto de conocimiento y acción; así como el problema planteado por los dualismos mencionados. Todos estos serán determinantes en el alcance y los límites de la teoría didáctica.


El sujeto; los sujetos ¿Sobre quién habla la didáctica?

El discurso didáctico habla y se dirige a determinados sujetos, individuos reales, maestros, profesores, enseñantes.
Individuos con particularidades en sus historias personales, en especial, su formación y experiencias personales. Que desarrollan su práctica en un lugar geográfico, momento histórico, en una institución, cierto contenido, y un grupo específico con intereses y necesidades propias.
A todos estos sujetos hace referencia la didáctica. Esos sujetos son aquellos de quienes se habla, pero su encarnadura real es, en verdad, omitida, porque posiblemente se encuentre una falta de compromiso con la necesidad de enfrentar la problemática educativa (tapar la realidad).

Kant: el sujeto no es el hombre particular que enfrenta sensaciones únicas y elabora conceptos a partir de ellas. Es, en cambio, un sujeto trascendental, en cuya más íntima hondura individual, obra una organización general.
Hegel: no es lo que hay de externo y fortuito en el yo, aquel “ser así” que no debe confundirse con el “ser uno”.
Desde el punto de vista del conocimiento utiliza los términos; abstracto y concreto.
Lo concreto no es, entonces, lo individual, como aparece en nuestros sentidos, sino “la individualidad empapada de razón desplegada en su riqueza didáctica”.
Marx: diferencia al ser real o empírico del hombre, del hombre como tipo ideal, social, autocreativo y productivo. Pudiendo usar todas sus capacidades y potencialidades en un grado máximo. El ente humano, es en realidad el conjunto de las relaciones sociales.

De las parejas de conceptos que han aparecido en la presentación de las distintas concepciones de sujeto, es posible construir tres categorías:



 Lo formal, simple y abstracto
 Lo empírico e individual
 Lo concreto y lo complejo

Otro punto de vista es el de Jean Piaget que distingue dos constructos teóricos:
 El sujeto individual: lo que sigue siendo propio de tal o cual individuo
 El sujeto epistémico: lo común a todos los sujetos del mismo nivel de desarrollo,
independientemente de las diferencias individuales.

¿Cuál de estas concepciones de sujeto se encuentra en la didáctica? ¿A quién se dirige? ¿De quién habla? Y por tanto ¿Qué se puede esperar de ella?


El discurso didáctico

Si aceptamos la revisión crítica del neopositivismo, los conceptos de ciencia y ciencia social, es posible pensar que una disciplina pueda tener carácter científico, aún cuando su dominio del conocimiento, permita la coexistencia de diferentes teorías, paradigmas o programas de investigación científica; esté impregnada de valores, ya que no hay discurso didáctico neutro y finalmente tenga un propósito y una forma de enunciación en los que la normatividad no puede estar ausente.
El texto disciplinario de la didáctica, supone por lo tanto, la existencia de diversas opciones teóricas, una de las cuales es la elección del sujeto del discurso.

Ejemplos significativos:

Quintiliano: se dirige a los maestros que quieren enseñar la disciplina, de manera general, e incluye a padres y maestros…
Los preceptos por sí solos, afectando demasiada sutileza, destruyen y desplazan cuanto hay de noble en el discurso, se llevan todo el jugo del ingenio y le dejan en los huesos, los cuales, así como debe haberlos y estar sujetos con los nervios, así deben estar cubiertos con la carne”.
Herbart: afirma “que la instrucción tome o no su verdadero camino depende del maestro, del alumno y del objeto simultáneamente”.
Y si el objeto no interesa al alumno “el maestro lo instará, le negará, le obligará, lo que será un error, porque es indispensable que el alumnos se interese por el objeto, porque el ejemplo de concebir, exponer, unir a otros fines el objeto, es lo más eficaz de una buena instrucción.


El profesor, los profesores

Sujeto del discurso es el enseñante. Este sujeto es tratado como sujeto universal, como sujeto concreto, nunca como sujeto empírico, individual.

La normativa didáctica se presume generalizable, y de allí nace, probablemente, la fuerza que se le otorga al discurso; que se asume como fruto de un conocimiento objetivo, y por lo tanto, como necesario, no contingente (que no sucede).

Frente a un discurso preñado de reglas, como es el del discurso didáctico, el intérprete, sujeto y destinatario a la vez, debe penetrar a través de los contenidos, para reconstruir su significado teórico-práctico; que le permita iluminar la situación particular y la interpretación que de ella se hace.
El sujeto empírico es intérprete de un texto que le está dirigido y que también lo ignora. La omisión es tanto más completa cuanto más universal pretenda ser la teoría. Pero así se trate del sujeto universal o de el sujeto concreto, el empleo de la teoría didáctica en la acción pedagógica exige siempre un esfuerzo de acomodación.
Ninguna teoría permitirá pasar al caso individual sin una mediación, fruto de una reflexión crítica y de la decisión creativa. Por eso se requiere de una habilidad particular de cada docente que no se encuentra en los procesos de formación docente, por tanto, se torna casi imposible la utilización efectiva de la teoría didáctica.
El docente espera de la teoría didáctica, con frecuencia, lo que ella no pretende, o no debe proporcionarle.
Este es el aporte, su alcance y su límite que la teoría didáctica puede hacer a la práctica pedagógica.
La teoría didáctica adquiere mayor valides y aplicabilidad en la medida en que no habla de sujetos empíricos, aunque sí requiere que se sitúe a los docentes en una sociedad, un momento histórico y que se le plantee para el mejoramiento de la realidad de la educación.
Pero para que alcance su valor en la acción, los sujetos empíricos deberán estar preparados para reconstruirla creativamente, decidir y actuar, con conocimiento e interés.

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